MIS HISTORIAS :P

Aún no entendía que estaba ocurriendo, hacía tan solo unas horas le dicrectora del orfanato me había dicho que por fín tenía una familia con la que quedarme y que me vendrían a buscar esa misma tarde para incorporarme a mi nueva vida. Yo; contenta por formar parte de una familia al fin, y triste por dejar a los amigos con los que tantas cosas había compartido; hice la maleta y esperé ansiosa la llegada de mis nuevos padres.Me acerqué al portalón que separaba el mundo real de mi mundo de soledad y tristeza. Abrí la puerta y observé la carretera con el fin de encontrar un coche con un hombre y una mujer sonrientes en él, pero no había nadie, así que me senté en uno de los peldaños que formaba la escalera, apoyé las bolsas y esperé. Al cabo de unos minutos, veo que un cartero se acerca y me entrega un paquete a mi nombre, firmé en una hoja y me dispuse a abrirlo. Nada más abrirlo, encontré un billete de autobús y una hoja con un mapa de la ciudad e instrucciones. Las instrucciones decían que debía coger el autobús de la estación a tres manzanas del orfanato y bajarme en la última parada, que no me preocupase y que pronto conocería a mis nuevos padres.No entendía absolutamente nada, pero alfin y al cabo era el último recurso que me quedaba para formar parte de una familia; así que decidí seguir al pie de la letra las misteriosas instrucciones que aquel cartero me había entregado. Me había costado como diez minutos convencer a la directora de que me dejara ir sola, pero gracias a mi reputación de niña buena y santurrona, me dejó ir; no sin antes darme un gran abrazo y un montón de cosejos y observaciones alentadoras y esperanzadoras, al fin y al cabo habíamos compartido desde la caída de mi primer diente, hasta mi primera menstruación. Cogí mis maletas y observé por última vez el edificio, rojo, que había sido mi hogar los catorce años que llevaba de vida. Aunque los sentimientos se agolpaban en mi pecho como una jauría de lobos hambrientos intentando escapar de una prisión sin salida, decidí marcharme y no mirar atrás, sino enfocar mi atención al futuro;a lo que sea que me fuese a encontrar tras la esquina, después del viaje de metro, a donde quisiera que llevase.

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